Un nuevo debate entre candidatos es imprescindible
Postado por
Unknown
às
13:23
Por Nicolás del Caño, candidato a
Presidente da Aregntina pela Frente de Izquierda.
Más allá de los discursos de
campaña denunciamos con claridad el “combo” que preparan: pagar a los fondos
buitre, devaluación, nuevo endeudamiento y tarifazos. Uno golpe más de las
clases dominantes y quienes les gerencian los negocios. Pudimos recordar como
eso mismo pasó con la estatización de la deuda privada de los grandes
empresarios (como el clan Macri) durante la dictadura, con la hiperinflación
del ’89, las privatizaciones y la desocupación menemista, la baja de salarios y
jubilaciones con De la Rúa o la devaluación duhaldista. La ausencia de Scioli
se debió fundamentalmente a que se hubiera visto en dificultades para continuar
con la ambigüedad permanente de decir a cada público lo que quiere escuchar.
Para ver la relación entre demagogia electoral y la realidad de lo que piensan
hacer Scioli, Macri o Massa basta ver lo que pasó en Brasil en la última
campaña, el año pasado. El oficialismo y la oposición prometieron el oro y el
moro pero después Dilma terminó aplicando un brutal ajuste contra el pueblo
trabajador, apoyado por los supuestos opositores. Lo mismo se prepara en
nuestro país.
El debate permitió, a su vez,
junto al comienzo de difusión de los spots gratuitos de TV y radio, romper la
maniobra de los grandes medios, oficialistas y opositores, de reducir el
escenario electoral a los tres candidatos que encabezan las encuestas, intentando
invisibilizar al Frente de Izquierda. Coincido por esto en lo que señala el
compañero Jorge Altamira en el texto que ha escrito como primer balance, donde
afirma que, en este marco, “el debate ha dejado en evidencia que el Frente de
Izquierda es el único que encarna en forma explícita las reivindicaciones de
los trabajadores”.
En el debate nos tocó una doble
tarea, que fue presentar nuestros planteos a la vez que develar la demagogia
electoral de los demás candidatos, en un formato que favorecía a quien no
quería dar explicaciones e irse por la tangente. El tiempo de exposición era
muy limitado y, en particular, no se podía re preguntar. Al no poder
repreguntar, Massa, por ejemplo, me dijo que mentía cuando le dije que no tenía
autoridad moral para querer imponer un régimen de presentismo a los docentes ya
que había estado ausente en casi el 90% de las votaciones de la Cámara de
Diputados este año. El que mintió fue él, como hoy muestran varios medios. Si
hubiese podido responderle o repreguntar dábamos la fuente y se agotaba la
discusión. Macri directamente obvió responder a nuestro cuestionamiento
respecto del incumplimiento de las leyes de urbanización de villas en la Ciudad
y al compromiso de construir viviendas junto al gobierno nacional para los desalojados
de la toma del Parque Indoamericano o a los que vivían en el Barrio Papa
Francisco, expulsados de sus viviendas con las topadoras. Tampoco respondió a
la pregunta de por qué el PRO se había abstenido en la votación de la Comisión
Bicameral del Congreso para investigar la participación de los grupos
empresarios en la dictadura. Hubiese querido, obviamente, responderle a la
justificación que dio Margarita Stolbizer para compartir alianzas en nueve
provincias con el derechista PRO de Mauricio Macri, enemigo de la educación
pública.
Pero sobre todo hubo dos temas
que esbozamos pero no pudimos desarrollar. El primero es la denuncia del
planteo de Massa de llevar el ejército a los barrios populares con el argumento
de “combatir el narcotráfico”. Si bien le dijimos que los principales
narcotraficantes hay que ir a buscarlos a Nordelta y a otros barrios privados,
no pudimos desarrollar las consecuencias nefastas que esta política, aconsejada
por la CIA, la DEA y el Pentágono, para desplegar las fuerzas armadas en tareas
policiales, tuvo en México, ya que ante una pregunta de Massa para limitar el
derecho a la protesta social tuvimos que focalizarnos en ese punto. En México
la intervención militar directa con el argumento de “combatir al narcotráfico”
provocó más de 70 mil muertos (según cifras oficiales, ya que hay quienes
afirman que son más de 150 mil), un aumento de un 600% en las violaciones de
los derechos humanos y una colonización de las fuerzas armadas por el poder
narco. Es uno de los planteos más nefastos que se han escuchado en la campaña y
que hay que salir a cruzar de lleno (dicho sea de paso, no coincido con
Altamira cuando sostiene que la caracterización del tema ‘seguridad’ como una
consecuencia del entrelazamiento entre el delito organizado y el estado, que
valora como uno de los mejores momentos de nuestra intervención, es una
corrección de nuestra posición, ya que es algo que el PTS viene denunciando
sistemáticamente).
El otro aspecto que me hubiese
gustado desarrollar es la relación entre las demandas que denominamos
democrático-radicales que están en el programa del FIT, y que hemos
popularizado, como que todo funcionario político gane igual que un docente y
que sea revocable o la elección directa de los jueces y terminar con los
poderes de monarca de la figura presidencial, con nuestro planteo estratégico,
que es terminar con este régimen político y social capitalista y reemplazarlo
por un gobierno de los trabajadores. Si bien señalamos en el primer bloque que
el Frente de Izquierda lucha porque la crisis la paguen los capitalista y un
gobierno de trabajadores, el tiempo no nos permitió desarrollar que la pelea
hoy por la ampliación de los derechos democráticos del pueblo trabajador
("una democracia más generosa" decía Trotsky) favorece la lucha por
terminar con este sistema y el estado que lo preserva.
En los temas debatidos hubo
escasez de tiempo y hay muchos otros temas en torno a los cuales discutir.
Por todo esto, en numerosas
entrevistas radiales posteriores al debate, y en las redes sociales, venimos
reclamando un nuevo debate entre los candidatos presidenciales.
La Izquierda Diario
Categorias:
Internacional
